El secretario de Gobierno Leonardo Luconi visitó la filial Tupungato de Chaiu Do Kwan para entregar una distinción al instructor y compartir un encuentro con los peleadores que allí se forman, una de las academias más importantes de Mendoza.
Ayer por la tarde noche el funcionario asistió al Salón de Jubilados donde entrenan los dirigidos por el profesor Gerónimo para hacerle entrega de un cuadro de reconocimiento por la organización del Torneo de Escuelas, que coordinó en memoria del profesor Fabricio García, al cumplirse un año de su fallecimiento.





Durante la visita, el referente del ejecutivo tupungatino destacó el compromiso y la dedicación tanto del profesor Gerónimo -como de las madres y los padres de sus alumnos- en la formación deportiva y humana de cientos de niñas, niños y jóvenes; además de destacar el valor del certamen en honor a la trayectoria y legado de Fabricio García dentro de las artes marciales.
En el marco del reconocimiento, luchadores de distintos ciclos realizaron una muestra de sus aprendizajes y entrenamientos.
Desde la institución recordaron que el profesor David Salazar fue quien introdujo por primera vez el Chaiu Do Kwan en Tupungato, impulsando el desarrollo de esta disciplina en el departamento. Posteriormente, el maestro Fabricio García continuó con las enseñanzas y fortaleció el crecimiento de la filial Tupungato, promoviendo siempre valores como el respeto, la disciplina, el compañerismo y el compromiso con los pares.
La filial Tupungato de Chaiu Do Kwan es considerada una de las escuelas más importantes de la provincia, con más de 200 peleadores y una sobresaliente historia de logros cumplidos en competencias locales y nacionales, obteniendo numerosos títulos y trofeos.
Por su parte, el profesor Diego Gerónimo agradeció el reconocimiento y comentó las cualidades que les brindan a los alumnos, “Prácticamente con las horas que tenemos y que cubrimos, tratamos de que los chicos fomentan más el compañerismo, una sociedad con educación y respeto. Somos una escuela que promulgamos mucho la defensa personal, siempre y cuando nos toque defendernos y también respetando al otro. No es que enseñamos a los chicos una metodología de ser agresivo, sino de poder controlar esa agresividad y también poder no solamente fomentar esta arte, sino también hacerlos más grandes como personas en una sociedad más humilde, con respeto y siempre dándole el paso a seguir creciendo cada día más.»