Han pasado 27 días desde que fue elegida y coronada como representante vendimial de los tupungatinos. Apenas casi un mes, aunque para ella y para todos los que la acompañan el tiempo pareció expandirse; días intensos, agendas repletas y emociones que se multiplicaron en cada experiencia.
Su historia empezó representando a Gualtallary, distrito emblemático de Tupungato, reconocido en el mundo por sus valiosos vinos de altura y bodegas de prestigio internacional. En el marco de los 90 años de la Fiesta Nacional de la Vendimia, la localidad elegida por Mica -como candidata número 6- signó un hito al consagrar por primera vez a una Reina departamental, marcando un antes y un después en dicha comunidad que celebró a la soberana con gratitud.




La noche posterior a su coronación, el mismo escenario que la había proclamado protagonista volvió a recibirla para ser parte de la Fiesta Provincial del Adulto Mayor, con su nueva compañera, Virreina departamental Delfina Cuello. Desde entonces, comenzó un recorrido intenso de actividades en nombre de su departamento, visitó medios provinciales, tuvo sesiones fotográficas, reuniones sociales, encuentros con mendocinos y turistas, fiestas vendimiales y en cada lugar tuvo la compañía de su coordinador Basti Amadei, quien en este tiempo se convirtió en centinela de Su Majestad, consejero, protector y su sostén indispensable.
Las actividades y presentaciones que así lo permitieron tuvieron la presencia de la inconfundible barra fucsia de Mica. Con mamá Nadia y papá Sergio a la cabeza, familiares, amigos y vecinos que alentaron sin descanso, alzando la voz al son de “¡Mica!” y «¡Tupungato!» en todas partes. Amigos incondicionales como lo es Nico, fanáticos de Vendimia, Reinas y Virreinas de Tupungato de mandato cumplido y seres queridos que han estado en todos los detalles, organizando y coordinando, hicieron este camino vendimial más liviano, cargándolo de amor y compromiso.
Siguiendo los pasos de Mica, volvemos al lunes 23 de febrero cuando participó del Paseo Federal, poniendo en alto la cultura e idiosincrasia de Tupungato en el predio verde del Polideportivo de Lavalle, acompañando durante 3 días el stand departamental de turismo. Dos días después llegó la esperada Convivencia Real junto a las demás candidatas al cetro nacional, una experiencia de formación, aprendizaje y sororidad.
Durante ese proceso compartido entre el Hotel Fuente Mayor y otras locaciones, las 18 candidatas participaron de talleres de historia, ceremonial, oratoria, salud mental y medios de comunicación; pruebas de vestuario; presentaciones departamentales; recorridos culturales y productivos; y eventos emblemáticos como la Bendición de los Frutos, la Dionisias Wine Fair en el Museo Fader, el Brindis Real y la Fiesta de la Cosecha en el Aeropuerto Internacional “El Plumerillo”.
En algunas ocasiones Mica también tuvo la palabra y presencia de su Intendente Gustavo, quien buscó ordenar sus reuniones y compromisos acorde a la agenda vendimial para poder estar al lado de la Reina tupungatina en cuanto acto pudiera, en las situaciones que esto no fue posible la acompañaron otros funcionarios de la gestión. Visitar, saludar, hablar, tomarse fotos, y en todas estas instancias referir a su tierra y en especial a la hospitalidad de los vecinos y vecinas que representa, tal como lo hace la Asociación Civil «Carita de Ángel», el merendero de Jésica Sabatini en el Cordón del Plata y que fue la institución a la que Mica y su corte eligió para ayudar mediante la Fundación De Todo Corazón.
La agenda ha sido un nuevo desafío y una oportunidad de crecimiento para Mica que antes de este período vendimial dedicaba tiempo a su formación profesional como Licenciada en Comercio Internacional, hoy ella entiende que su corona también es una herramienta de proyección. Sueña con acompañar a pequeños productores en su camino hacia la exportación, fortaleciendo la internacionalización de Mendoza y llevando al mundo la calidad, identidad y el trabajo de su gente. Habla idiomas y tiene una visión clara: Mendoza al mundo, con raíces firmes en su tierra.
Además de ocuparse de su desarrollo laboral Micaela cultiva su fe como miembro de una iglesia cristiana, donde integra el grupo juvenil C3, una práctica que ha mencionado en las entrevistas que le realizaron, inclusive cuando en una oportunidad le preguntaron qué música escuchaba, no dudo en responder que canciones cristianas. Esa transparencia y permanente agradecimiento a Dios son sinceros, porque así lo siente Mica, tal como dice la letra de la alabanza Océanos (Hillsong): «…Que tu Espíritu me guíe sin fronteras, más allá de las barreras, a donde tú me llames, tú me llevas más allá de lo soñado»…
Estas últimas semanas, entre pruebas de vestido, ensayos, encuentros con Reinas de Mandato cumplido y vínculos con las representantes de otros municipios Mica fue tejiendo nuevos lazos.
Su coordinador Basti comentó que uno de los momentos más conmovedores de la Reina de Tupungato fue cuando pisó por primera vez el imponente Teatro Griego Frank Romero Day. Ese escenario, símbolo mayor de la Vendimia, dejó de ser un lugar lejano para ella y se convirtió en una meta tangible.Hoy y mañana son las fechas culminantes, el cronograma marca las citas más esperadas: la Vía Blanca y el Carrusel por las calles céntricas de la Ciudad de Mendoza, celebraciones populares que le permitirán sentir cercano el cariño de su gente; y finalmente, la noche del sábado será el Acto Central en el Frank Romero Day, donde Micaela vivirá una de las noches más significativas de su vida, pero como siempre le recuerda su madre que pase lo que pase, los resultados no definirán a Mica por quien es.
Su amigo Nico -un gran pilar- comparte una sincera apreciación de lo que inunda el corazón de Mica en este tiempo: intensidad, crecimiento, responsabilidad, emoción y orgullo por haber representado a Gualtallary, honrar a Tupungato y sentir que cada paso no es individual, sino el reflejo de un pueblo entero que la sostiene.
Con lealtad a sí misma y a su gente, Micaela continúa transitando esta etapa donde su historia es también la de su distrito, la de su departamento y sobre todo la de esa niña que fue y que hoy sueña en grande con la mirada serena y un corazón humilde puestos en el mundo y en Tupungato.